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Nicéforo Niepce

En el año de 1822, Nicéforo Niepce, un químico francés, obtiene la primera imagen perdurable por medio del yoduro de plata. Usando una cámara oscura comprada a un fabricante llamado Chevalier logra, después de una exposición de ocho horas al aire libre, la imagen que desde entonces se conoce como "La mesa servida".
Posteriormente, Niepce se asocia con Daguerre, pintor y decorador, para continuar juntos experimentos con objeto de mejorar el procedimiento. Muerto Niepce, Daguerre continúa las búsquedas y descubre el "Daguerrotipo", procedimiento consistente en obtener imágenes sobre planchas metálicas impregnadas de vapores de mercurio.
Las imágenes de Niepce y Daguerre, eran obtenidas directamente en positivo, por lo tanto no podían reproducirse. Fue Henry Fox Talbot en Inglaterra, el descubridor del negativo y, por consiguiente, del sistema que permita a la fotografía su reproducción ilimitada.
En los años que siguieron, la cámara oscura y la fotoquímica tuvieron un desarrollo impresionante. Con el Daguerrotipo, la fotografía - así bautizada por Talbot - se vuelve popular y empiezan a surgir los fotógrafos profesionales.
Como uno de los más importantes cabe destacar a Nadar.La plancha metálica es sustituida por el cristal y, posteriormente, por el celuloide, material más flexible. Las emulsiones químicas llegan a tener una gran sensibilidad y permiten la toma "instantánea" de imágenes en movimiento.
Romualdo García
Sin duda, uno de los archivos fotográficos más importantes que sobrevivieron al paso de los años y al infortunio es el de Romualdo García Torres. Seguramente, tendría ese archivo un número mayor de fotos, y sobre todo, las impresiones de las placas y de negativos tomados en el siglo XIX si no se hubieran perdido muchas en la inundación que afectó a la ciudad de Guanajuato en 1905. Si bien es cierto que la actividad de Romualdo es extraordinaria, no es posible dejar de señalar su visión de futuro y su capacidad para reconocer desde aquellos días el valor del trabajo que realizaba. Esto ya se había hecho evidente por su participación en la Exposición Universal de Paris en 1889, donde fue premiado, y hoy podemos confirmarlo por la cantidad de negativos que el fotógrafo coleccionó y forman parte del patrimonio de la nación como documentos imprescindibles para la historia de la fotografía en México y Guanajuato.
Por otra parte, vale la pena destacar que la fotografía, puesta en práctica en los albores de la segunda mitad del siglo XIX, amplió las posibilidades de lo que habría sido hasta ese momento el retrato como recurso para la preservación de la memoria; retratistas-pintores los hubo muy buenos, excelentes se diría, como es el caso de Hermenegildo Bustos, pero su número fue limitado y tuvo en el azar del destino una barrera insuperable, ahí donde no llegó el genio, las imágenes desaparecieron junto con la memoria de los vivos.
La fotografía llegó tardía, pero llegó... Fue entonces posible eternizar las miradas y gestos, la indumentaria, incluso los rasgos de los niños muertos.
El fotógrafo, artista y artesano, abandonó en ocasiones el estudio para ir a fiestas y celebraciones. Las placas se fueron abaratando y además de los ricos y las clases medias pudieron tomarse fotos los obreros y la servidumbre. El fotógrafo de estudio, no sólo en Guanajuato, abrió sus puertas al público. Quien se atreviera y pudiera pagar tendría la posibilidad de mostrar a sus amigos la copia de un momento inolvidable y dejar para las generaciones futuras el testimonio de su presencia. Pero Romualdo no se conformó con imprimir las placas, su trabajo fue más allá de la labor artista-artesano; que atrapa las miradas y los gestos de sus coterráneos. Como era costumbre, el fotógrafo debía integrar a sus clientes en el escenario, proponerles poses y miradas, incluso completar su vestuario. Romualdo logró esto con gran calidad, como puede apreciarse en la pequeña muestra que este texto acompaña. Cada uno de los personajes aparece con extraordinaria naturalidad, sin importar el estrato social al que pertenezca. La dignidad y elegancia rivalizan para darle un toque distinguido a los personajes.
Romualdo García es un fotógrafo de su tiempo y como tal nos entrega una excelente panorámica del tejido social que caracterizó a Guanajuato al final del siglo XIX y principios del XX. Los sueños y aspiraciones de una sociedad emergente pueden percibirse en este archivo fotográfico. De ahí su extraordinario valor que trasciende lo estético para convertirse en un testimonio inigualable.
Es cierto que podemos admirar el conjunto de su trabajo en la fototeca "Romualdo García", del Museo Regional de Guanajuato Alhóndiga de Granaditas, bajo la custodia del Instituto Nacional de Antropología e Historia. También, es posible coincidir con alguna exposición temporal donde se exhibe la obra en México y el extranjero, pero se antoja sin duda la reedición del libro con las fotografías del artista, que viera la luz en el fondo editado por el lNAH en 1981. Así, la excelente labor de la institución en materia de fototecas se vería reforzada.
ROMUALDO GARCÍA TORRES (1852-1930)
Nació en Silao, Guanajuato. Fue llevado por su madre a la capital del estado, donde ingresó a la Escuela de Artes y Oficios. Estudió pintura y música, convirtiéndose en músico de profesión por varios años.
En la década de los 80 se inició en la fotografía y a partir de 1887 abrió públicamente su estudio, ubicado en Cantarranas núm. 34, en el primer cuadro de la ciudad. Retrató a todos los sectores de la población guanajuatense: niños, hombres, mujeres, ancianos, gente con niños muertos, etcétera. Así, se convirtió en su fotógrafo por excelencia.
Participó en concursos nacionales e internacionales, como el de la Exposición Universal de París en 1889, en el que se otorgó la Medalla de Bronce por su trabajo. Once años después, la misma exposición le entregó dos medallas y dos diplomas, mientras también fue premiado en la ciudad de México y en León, Guanajuato.
El Fondo Romualdo García compuesto por su obra (colección que da origen a la Fototeca), consta principalmente de retratos de gelatina sobre vidrio de entre 1906 y 1914.
Nadar, Gaspar Félix Tournachon
Su nombre real era Gaspard Félix Tournachon. Nadar es el pseudónimo utilizado por este gran fotógrafo del siglo XIX.Nació en 1820 en Lyón y falleció en París en 1910, estudió medicina en su ciudad natal. En 1842 debido a la quiebra de la empresa de impresión de su padre, se trasladó a París ganándose la vida como periodista y caricaturista.
Estuvo siempre muy interesado por las ideas más avanzadas de su tiempo en política, literatura, ciencias... y fue un conductor de la libertad de expresión.
Nadar demostró, mejor que cualquier otro fotógrafo de su época, que la fotografía es algo muy distinto al simple producto de una técnica.
En 1851 Nadar reprodujo en litografía un fresco gigantesco de casi 250 personajes que mostrasen toda la gloria literaria y artística de París.
En 1854 Nadar abre un estudio de fotografía en el 113 de la Rue Saint-Lazare, en 1860 se le quedó pequeño y se cambia a un barrio más a la moda convirtiéndose en una élite de intelectuales
Se lanzó a la fotografía aérea, en 1858 realizó su primera fotografía desde un globo estático que se mandó construir "El Gigante" de la ciudad de Petit-Bicetre, 10 años más tarde comenzó la serie de "vistas" aéreas del barrio de la Etoile, tomada sobre una sola placa al colodión de gran formato.
En 1864 publicó la historia de sus viajes "Las memorias del Gigante" un año después "El derecho a volar". En 1860 Fotografió catacumbas con luz artificial así como las cloacas de Paris, En 1895 cedió su estudio a su hijo.
En 1900 publicó su libro "Cuando yo era fotógrafo" una obra muy interesante y rica en enseñanza, dotada con muchas anotaciones sobre la fotografía, más tarde es homenajeada en la Exposición Universal de París.

